Si
la carne no corresponde a un animal joven,
para ablandarla y suavizar un poco el intenso
sabor, se puede dejar macerar durante 24
horas, bien en leche, bien en vino tinto
aromatizado con laurel, granos de pimienta,
tomillo y romero.
La carne de animales salvajes, exceptuando
la de jabalí, apenas tiene grasa.
Para conseguir un buen asado se puede untar
la carne con aceite aromatizado con hierbas
y dejarlo reposar durante unas horas antes
de ponerlo en el horno. Este proceso está
especialmente indicado para perdices, faisanes
y liebre.
Salsas a base de setas, bayas, hierbas
silvestres, vino, chocolate y frutas otoñales
son ideales para acompañar a la carne
de caza.
|