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Pelar
la cebolla, cortarla por la mitad y clavar
con 3 clavos una hoja de laurel en cada mitad.
Hervir 2 litros de agua. Cortar la carne en
cubos e introducirlos en un colador amplio.
Vertir poco a poco el agua hirviendo por encima
de la carne hasta que quede blanquecina. Extender
la carne sobre un paño limpio y secar
bien.
Saltear la carne en una sartén con
40 g de mantequilla, cuando comience a tomar
color, añadir la cebolla preparada,
dos rodajas gruesas de limón, el perejil
y la mitad del caldo. Cocer a fuego medio
durante 30 min. Retirar el limón, la
cebolla y las especias.
En una cacerola calentar 40 gr de mantequilla,
cuando se derrita mezclar bien dos cucharadas
de harina. Añadir el vino blanco y
el resto del caldo. Salpimentar y remover
hasta que espese un poco. Bajar el fuego al
mínimo, añadir la nata líquida
y dar unas vueltas. Vertir esta salsa sobre
la carne y mantener diez minutos al calor
sin que hierva. Añadir las yemas de
huevo y mezclar un minuto sin que hierva.
Servir enseguida. Tallarines o arroz blanco
acompañan bien a la ternera lechal
en bechamel de vino.
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