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es
originaria de las islas Molucas, un archipiélago
situado en Indonesia. En la actualidad se cultiva
también en la India, Malasia, Sri Lanka
y en las islas del Caribe.
En la Edad Media, la nuez moscada provocó
reñidas batallas por conseguir el monopolio
de su comercio, ya que resultaba bastante rentable.
La nuez moscada es la semilla de un fruto parecido
al albaricoque. Cuando el fruto madura, se abre
y deja al descubierto un hueso protegido por
una corteza denominada macis. Se deja secar
durante seis semanas hasta que se endurece,
entonces se rompe el macis para extraer la nuez
moscada. El macis se utiliza también
como condimento, su sabor es un poco más
intenso que el de la propia nuez y además
sirve también como colorante, ya que
presta a los patos su color naranja.
Debido a la concentración de aceites
esenciales se le atribuyen propiedades curativas
y afrodisíacas, sin embargo hay que advertir
que su consumo en grandes cantidades (5-10 gr)
puede producir malestar, efectos alucinógenos,
intoxicación e incluso la muerte.
Recién rallada, la
nuez moscada resulta imprescindible en la cocina
para para realzar el sabor de sopas, carne asada,
albóndigas, coliflor, zanahoria, pastas,
puré de patatas o de guisantes, salsa
bechamel y repostería.
En la India se utiliza la nuez moscada principalmente
para condimentar recetas de repostería,
en cambio, en Europa se utiliza exclusivamente
para condimentar a platos salados.
La nuez moscada no es solamente una especia
para condimentar recetas, sino que tiene muchas
otras aplicaciones en la industria. El aceite
de nuez moscada se utilizan en la industria
cosmética en la elaboración de
fragancias masculinas y pasta de dientes.
En la industria alimentaria se utiliza como
potenciador de sabor de bebidas, dulces y repostería.
En la industria farmacéutica se encuentra
como sustancia activa de jarabes contra la tos.
Sirve también para mejorar el sabor de
algunos medicamentos.
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