La
elaboración de helados se basa en
un truco de la física. Para mantener
su consistencia cremosa, hay que conseguir
que los cristales del agua congelada sean
lo más pequeños posible. De
ahí la importancia de remover constantemente
mientras se congela. Si queremos preparar
un helado en casa y no disponemos de una
heladora, podemos recurrir a este truco.
Mezclar hielo picado con sal para bajar
el punto de congelación del agua,
ponerlo en un recipiente grande. Introducir
en el hielo un recipiente de metal con la
mezcla para helar y remover hasta que se
congele por la acción del frío
exterior.
Los ingredientes clásicos para preparar
un helado son leche y frutas. La leche se
mezcla con la fruta triturada y si es necesario
un poco de de azúcar. La fruta se
puede sustituir por chocolate, vainilla,
frutos secos. Se pueden enriquecer con nata,
trozos de fruta, licor
El sorbete no contiene leche, sino que se
elabora con zumo de fruta y agua, por lo
que resulta más refrescante.
A veces se utiliza huevo para que la mezcla
resulte más cremosa y ligera.
Casi todos los helados son un buen caldo
de cultivo para bacterias, por lo que la
higiene en su elaboración y conservación
es fundamental.
La mayoría de las bacterias no se
reproducen en sustancias congeladas, pero
normalmente no mueren y algunas se pueden
reproducir rápidamente si se descongela.
Por eso se desaconseja volver a congelar
un helado derretido. |