En
el siglo XIII los árabes introdujeron
en España el espárrago triguero,
que nace silvestre en tierras arenosas y
ricas en humus. Es más delgado y
su sabor amargo es más intenso.
En el siglo XVII ya se cultivaba el espárrago
en toda Europa en las tres variedades que
hoy existen.
Variedades
El espárrago cultivado existe
en tres colores diferentes, dependiendo
de la luz solar que reciban.
El espárrago blanco se cultiva bajo
la tierra sin recibir luz solar. Se recolecta
cuando la tierra se eleva ligeramente y
antes de que la yema entre en contacto con
la luz. Su sabor es más suave.
El espárrago morado se cultiva igual
que el blanco, pero se recolecta cuando
la yema ha traspasado la superficie de la
tierra y ha entrado en contacto con la luz
solar. Su sabor es algo más intenso.
El espárrago verde se cultiva al
aire libre y recibe su color de la luz solar.
Se recolecta cuando sobresale 20 a 25 cm
de la tierra. Es más delgado que
el blanco. Su sabor es más aromático
y parecido al del espárrago silvestre.
Contiene más cantidad de vitaminas
debido a la clorofila.
Propiedades
El espárrago contiene 93% de agua
y aporta unas 20 calorías por cada
100 gramos. Es muy saludable por sus propiedades
diuréticas conferidas por la asparragina
y por su alto contenido en potasio, fósforo,
calcio y vitaminas A, B1, B2, C y E. Sin
embargo, se desaconseja su consumo a personas
con ácido úrico o problemas
renales.
Para que no pierdan sus propiedades nutritivas,
los espárragos se deben consumir
muy frescos, a ser posible, el mismo día
de su recolección. El espárrago
fresco se reconoce por su tallo derecho,
tierno, firme y brillante. Las yemas deben
estar completamente cerradas.
Conservación
Si están acabados de cortar,
los espárragos cultivados se conservan
bien en el frigoríco durante dos
días cubiertos con un paño
húmedo. Para conservar frescos un
par de días los espárragos
trigueros, se introducirá su base
en un recipiente con agua a modo de ramo
de flores.
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