Mesas
amplias, sillas cómodas, temperatura
apropiada, música ambiental y una
distancia prudente entre las mesas proporcionan
una atmósfera distendida.
La
decoración suele concordar con el
tipo de restaurante, aunque no siempre tiene
que ser así. Como la imaginación
no tiene límites, y sobre gustos
no hay nada escrito, se puede optar por
multitud de temas a la hora de decorar un
restaurante. Sin embargo, no debemos olvidar
que el propósito de la decoración
es ofrecer al comensal un ambiente armonioso.
Para esto podemos recurrir a objetos muy
diversos: mobiliario con estilo, velas románticas,
jarrones con formas caprichosas, plantas
exóticas para separar estancias,
lámparas colocadas estratégicamente,
cuadros inspiradores, cortinas sutiles,
manteles atractivos, vajilla, cristalería
y cubertería de diseño, servilletas
plegadas artísticamente y un sinfín
de posibilidades.
Independientemente del
tipo de decoración que escojamos,
para conseguir un orden es importante combinar
equilibradamente texturas, formas, colores,
luces y sombras. El resultado final será
la personalidad característica del
ambiente.
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